Qué hacer con un Jamón Serrano blando

7 Jul 2023

¿Te acaban de regalar una pieza de jamón serrano, y has tenido la mala suerte de que esté blando? ¡Es una auténtica desgracia, sin duda! Porque estamos hablando de un producto que casi siempre suele tener una calidad excepcional, con lo cual es mala suerte que haya sucedido esto. No obstante, nosotros te vamos a dar unos cuantos tips sobre lo que debes hacer cuando estés ante esta situación.

jamon serrano blando cortado en lonchas

Verificación del estado del jamón serrano

Lo primero que debes hacer si sientes que el jamón está blando es, en efecto, comprobarlo. Para ello, bastará con echarle un vistazo y comprobar que la textura y la densidad no es la que realmente debería ser. Te recomendamos que observes la apariencia, en primer lugar, para ver si presenta algo más aparte de esta textura. Por ejemplo, si tiene moho o manchas verdes, lo mejor es desecharlo de forma automática. Si ha sido un regalo no podrás devolverlo, pero en caso de que lo hayas comprado, siempre podrás acudir al establecimiento y contar lo que ha sucedido. Te recomendamos apostar siempre por comercios de calidad, para evitar estos problemas y para saber que habrá un buen trato posventa. ¡Como nosotros!

Tras haber visto la apariencia que tiene, es el momento de pasar a ver su consistencia. Si está blando, puede que su consumo no sea el más recomendable, puesto que podría significar que no ha llegado al grado de maduración necesario.

Junto a esto, revisa bien el olor. Si no notas nada sospechoso, más allá de la ternura, puede que aún tenga algo de salvación. Eso si no puedes devolverlo, por supuesto, ya que esta debe ser siempre la primera alternativa.

Por qué un jamón está blando

¿Te corroe el saber exactamente por qué un jamón, ya sea serrano o ibérico, puede estar blando? ¡Nosotros te lo contamos! Realmente, la explicación es sencilla: puede que la temperatura durante el secado de la carne no haya sido la adecuada, y que haya sido demasiado alta. Eso implicaría que acabara quedándose bastante más blando de la cuenta. Junto a esto, el tema de la humedad es vital, puesto que, si tiene más humedad, estará mucho más blando. Y también influye la mera elección del cerdo en cuestión, porque si este tenía mucha grasa, el proceso de salazón podría ser bastante más complejo.

Todas estas variables inciden directamente en la calidad posterior de la carne del jamón que consumimos.

Aunque no debería llegar a las tiendas un jamón blando, puesto que para eso existen los controles de calidad. Siempre que apuestes por tiendas reputadas, como la nuestra, hallarás solo jamones excepcionales.

Consumo directo

Pongámonos en el caso de que el jamón que tienes entre tus manos está ligeramente blando, pero no tiene ningún olor raro ni cualquier otra marca de deterioro. Si eso fuera así, siempre puedes optar por consumirlo directamente, pese a que la textura no sea exactamente la misma. Puedes cortarlo en lonchas finas, siempre con cuidado de lonchearlo de la mejor manera posible, y aprovecharlo en bocadillos, tablas de embutidos o cualquier otra receta que se te ocurra.

Pese a que no tendrá el mismo sabor, y esto es algo que notarás en cada momento, puede que llegues a disfrutarlo. Todo va a depender de tu originalidad a la hora de crear platos, así como a la hora de sacarle partido.

Curación en casa

¿Te sientes aventurero, y te apetece probar a curarlo un poco más en casa? Partiendo de la base de que no vas a poder curarlo por completo si este ha sido abierto, sí es cierto que vas a poder salvar ligeramente el producto. No es una tarea especialmente complicada, pero sí va a requerir que tengas en tu casa la temperatura ideal para conseguir secar el jamón.

Lo primero que tendrás que hacer es buscar un espacio que sea seco, fresco y que esté libre de grandes corrientes de aire. Lo normal es que te acabes decantando por la cocina, puesto que suele cumplir con estos requisitos. Si tienes una despensa dentro de la cocina, o una alacena aparte, ¡incluso mejor! Es clave que no reciba en ningún momento la luz del sol de forma directa, puesto que podría dañar el producto.

Una vez hallado el sitio ideal, pasamos a quitar todos los envoltorios. Así, lo que conseguirás es permitir que el aire rodee la carne, haciéndola envejecer de una forma acelerada. Lo que buscamos también es eliminar esa humedad que hace que la carne esté blanda, y no hay mejor forma de conseguirlo que con aire fresco. Pero, como hemos señalado, nada de corrientes de aire directas.

¿Quieres protegerlo de bacterias, insectos y demás posibles problemáticas que pudieran aparecer? En ese caso, nada de añadir grasa, como harías para mantener el jamón, porque eso haría que no se secase. Lo único que tendrás que hacer es ayudarte de paños de algodón para proteger la pieza.

Por desgracia, el resultado jamás será el mismo que el de un buen jamón serrano que ha alcanzado el punto justo de maduración. No obstante, así podrás disfrutar de la pieza en lugar de tener que deshacerte de ella de forma irremediable.

Cocinar con el jamón serrano blando

Otra alternativa es usar este jamón serrano blando para cocinar, en recetas donde el calor pueda ayudar a que su textura mejore notablemente. Por ejemplo, puedes probar a añadirlo en guisos, sopas o incluso en la salsa que le eches a la pasta. ¡O como acompañamiento de un buen plato de arroz! Además, puedes introducirlo en tortillas, o en cualquier otra receta en la que creas que el jamón puede quedar bien. Lo cierto es que estamos hablando de un producto que suele combinar a la perfección con casi cualquier ingrediente, ¡así que siempre puedes probar!

Aquí te dejamos con 2 opciones interesantes:

Pasta cremosa con jamón serrano blando

Ingredientes

  • 250g de pasta corta (como penne o fusilli)
  • 100g de jamón serrano blando, cortado en tiras
  • 1 taza de crema de leche
  • 2 dientes de ajo, picados
  • Perejil fresco picado
  • Sal y pimienta al gusto
  • Queso parmesano rallado (opcional)

Instrucciones

  1. Cocina la pasta al dente según las instrucciones del paquete. Escurre y reserva.
  2. En una sartén grande, saltea el ajo en un poco de aceite hasta que esté dorado. Agrega el jamón serrano blando y cocina por unos minutos.
  3. Vierte la crema de leche y cocina a fuego medio hasta que la salsa se espese ligeramente.
  4. Incorpora la pasta cocida a la sartén y mezcla bien con la salsa. Añade sal y pimienta al gusto.
  5. Espolvorea con perejil fresco picado y queso parmesano rallado si lo deseas. Sirve caliente.

Ensalada fresca con jamón serrano blando

Ingredientes

  • Mezcla de lechugas
  • 100g de jamón serrano blando, cortado en trozos
  • Tomates cherry, cortados por la mitad
  • Aceitunas negras sin hueso
  • Queso feta desmenuzado
  • Vinagreta de tu elección

Instrucciones

  1. Coloca la mezcla de lechugas en un bol grande.
  2. Agrega los tomates cherry, aceitunas negras, trozos de jamón serrano blando y queso feta.
  3. Rocía la ensalada con la vinagreta de tu elección y mezcla suavemente.
  4. Sirve la ensalada fresca y disfruta de los sabores contrastantes.

Estas recetas son solo el comienzo; el jamón serrano blando puede ser un ingrediente versátil en la cocina, añadiendo un toque especial a una variedad de platos. Experimenta y descubre nuevas formas de disfrutar su sabor único en tus comidas diarias.

Pese a todas las alternativas que te hemos dado, siempre te recomendaremos intentar devolver la pieza en el establecimiento de origen. Pero, en caso de no poder hacerlo, ¡siempre hay que buscar soluciones para aprovechar el jamón!